UN SIMPLE PAPEL EN BLANCO

UN SIMPLE PAPEL EN BLANCO

A veces solo necesitamos estar solos, recordar quien éramos y pararnos a pensar, ¿qué me está pasando?

Durante el tiempo que estas inverso en la enfermedad eres incapaz de pensar en todo lo que te está pasando, crees que sí, que sabes lo que haces pero realmente no tienes ni idea. Estás en una burbuja donde no te paras y recapacitas acerca de lo que te rodea o en la persona en que te estás convirtiendo.

Recuerdo que evitaba tomar consciencia del estilo de vida que llevaba, lo más fácil era que pasaran los días sin ponerme a pensar en la repercusión de todo lo que me estaba causando a mi misma ya que esto solo me hacía sentir peor. Por ello, para mi la solución en ese momento fue el recurso más cobarde, evitar pensar en todo porque esto me llevaba a sentirme culpable y me hacia dar pasos atrás cada vez que intentaba mejorar.

También obviaba hacerme preguntas, y si me las hacia, era incapaz de responderlas: ¿por qué lo hago?, ¿qué necesidad tengo de sufrir de este modo?, ¿qué pasa por mi cabeza para decidir dejar de comer?, ¿esto me hace sentir bien? Miles de cuestiones que hoy en día pienso porque no fui capaz de planteármelas en esos momentos.

Pues bien, recuerdo una de las cosas que empezaron a hacerme pensar y reflexionar, un pequeño paso, al menos en mi caso. Puse una canción que hiciera sentirme bien, me senté sola, sola en mi habitación, yo y un folio en blanco. Una vez sentada en la mesa decidí hacer una lista, en un lado puse cosas buenas, en el otro lado puse cosas malas. Intenté sincerarme conmigo misma mientras lloraba y lloraba a medida que pensaba múltiples cosas. Recuerdo perfectamente cada una de las cosas que puse en la lista y os aseguro que tras pensar y llorar durante mucho rato, escribí, y la lista de cosas buenas superaba totalmente a la lista de cosas malas.

En la columna de cosas buenas se encontraba mi casa, mi familia, mis amigos, la suerte de poder estudiar lo que siempre había querido, la oportunidad de vivir de forma independiente en otra ciudad… En la de cosas malas, a pesar de tener problemas (como todo el mundo) solo fui capaz de escribir “tengo un problema con la comida”.

A cualquier persona puede parecerle absurdo, pero las personas que estéis pasando por lo mismo creo que entenderéis lo que supone admitirlo. Admitirte a ti misma que tienes un problema es un gran paso, tarde mucho tiempo en ser capaz de decirme a mi misma que SI que algo no funcionaba, que no estaba bien ni física ni psicológicamente y  con ese simple papel por fin empecé a plantearme que quizás no quería vivir de ese modo.

A partir de ese momento, hice mis esfuerzos por aprender poco a poco e intentar entender que es lo que pasaba por mi cabeza, empecé a pensar en todo lo que tenía a mi alrededor, y comencé a ver que estaba rodeada de cosas MUY buenas y que lo único que me hacía estar metida en el agujero era esa obsesión por la comida. Justo en ese momento empezó la lucha.

Pequeños pasos. Gigantes cambios.

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