Bendito noviembre. Bendito invierno.

Bendito noviembre. Bendito invierno.

Es invierno y sientes nostalgia por ver en la ventanilla del coche un trocito de playa, por la sensación de pisar la arena, por el olor a mar, por las cervezas frescas con tus amigos, las fiestas de verano, el bonito color de piel. Echas de menos ese libro que piensas que leerás durante las vacaciones y jamás lo haces porque, a pesar de tener todo el tiempo del mundo, las horas pasan volando simplemente porque es verano.

El invierno ya está aquí, el calendario, la agenda, la rutina. Noviembre ya llegó, con su reuniones o sus tardes de estudio. Noviembre y la matrícula del gimnasio, la maldita dieta, el “este mes me pongo en forma”. Es noviembre, vuelven los mails a la bandeja de entrada, puede que sean dos o pueden que sean cuarenta.

El invierno, el “achíssss”, el ibuprofeno, el cigarro con los pies congelados, corrupción en las noticias de todas las cadenas, la llegada del Iphone x (muchos lo quieren y pocos pueden).

Y sí, es invierno, y también llegaron las largas tardes de manta, el café caliente, la sopa de mamá, el cambio de armario, los abrigos (cuanto más gorditos mejor), escapadas a casas rurales, la gratificante sensación de calor al lado de la chimenea, los amigos (los de siempre), la bendita rutina.

Estamos en noviembre y siempre nos quedará algo, siempre nos quedará HACER LAS COSAS BIEN.

 

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