Aprendamos a jerarquizar la palabra “gustar”

Aprendamos a jerarquizar la palabra “gustar”

Debido a nuestra educación, a los mandatos sociales o debido a la influencia de algún vinculo que nos hay dañado, muchas personas rechazamos partes de nuestro cuerpo, algo que genera problemas y mucho sufrimiento personal. Es clave que desterremos esas palabras malas y desproporcionadas que en algún momento de nuestra vida aparecen, debemos empezar a amigarnos con lo que somos y así llegar a la plenitud en todos los planos de nuestra vida.

Hay muchas personas que se expresan según la imagen y la valoración que tienen de si mismas “Hoy me mire al espejo y me vi mal, me vi fea”, “he estado esperando todo el día a que mi jefe me diga lo bien que hice mi trabajo”, “pensé que aquel chico llamaría y nunca lo hizo”.

¿Cómo nos transmiten desde que somos pequeños el valor como personas? Pues de muchas y variadas formas: por el nombre que nos han puesto, por la ropa con la cual nos vestían, por los juegos que nos permitían, con el estilo de vida que nos inculcaban, el tipo de aprendizaje que nos estimularon, como nos educaron para  responder a nuestros éxitos y también a nuestros fracasos, comparaciones con nuestros hermanos, amigos, iguales.

Otro punto importante se encuentra la autovaloración, nuestros padres son el modelo genérico en el que la autoestima se refiere. En el caso de la mujer, muchas de nosotras hemos visto como muchas madres permanentemente se postergaban de forma directa o indirecta desvalorizando a las mujeres, esta baja autoestima se pone de manifiesto a través de dos síntomas comunes en mujeres: dificultad para decir no y para delimitar y defender un espacio propio. Gran parte de sus dificultades con los límites se debe a las inseguridades en sí mismas y a creer que no tienen derecho a defender lo que quieren o desean, esto puede pasarnos factura el resto de nuestra vida siendo personas inseguras por naturaleza y estando llenas de inseguridades que más tarde influirán en nuestra percepción como personas.

Hoy en día nos enfrentamos con ideal físico totalmente imposible rechazándonos literalmente, ajustándonos a nuestra visión de forma tal cual creemos que somos. Sin duda, la sociedad, los medios transmiten mensajes que no tienen relación con la realidad, lo cual genera grandes complejos en muchas y variadas personas porque creemos que no cumplimos con los cánones de belleza establecidos.

¿Cómo hacer para lidiar con todos estos complejos creados a lo largo de nuestra vida? Aprendamos a jerarquizar la palabra “Gustarnos”. Comencemos a mirarnos, a enfrentarnos a esas partes de nuestra persona y anatomía que no nos gustan, sin rechazos, sin presiones y sin miedo. Empecemos a reconciliarnos con esas “partes imperfectas”, todo comenzará con un trabajo de aceptación, aprendamos que la perfección NO existe, olvidémosla, convirtamos, destaquemos todo lo bueno que tenemos y dejemos de lado todo aquello que entorpece nuestro camino.

Estamos tan manipulados por lo que nos inculcan los medios de comunicación que olvidamos lo más importante y lo que dura de por vida: NUESTRO INTERIOR. Todos tenemos complejos físicos y muchas veces se deben a la “racionalización de otras cosas” a veces no admitimos que tenemos otro problema y siempre lo achacamos al físico. Cuando te encuentras bien internamente, los complejos pasarán a un segundo plano. Hagamos frente a la “racionalización” viendo realmente cual es el problema, si tener un kilo de más, o la realidad, que te preocupa ese kilo de más porque eres una persona insegura.

Está bien cuidarse, verse bien, pero tener en cuenta que nunca podremos gustar a todo el mundo. El gusto es subjetivo, entonces me planteo ¿por qué darle tanta importancia? A diferencia de esto, el carácter es más objetivo, nos hace ser encantadores, buenas personas, enamorar, conocer, convivir… y permanecerá siempre con nosotros.

 

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