Pisas un nuevo país y todo cambia.

Pisas un nuevo país y todo cambia.

Estos días he sentido una fuerte controversia, tengo claro que los problemas alimenticios se deben a múltiples factores como la presión cultural de la mujer, los deseos por idealizar nuestra cuerpo, estados anímicos negativos, pensamientos erróneos, vulnerabilidad biológica… Es decir, se supone que es algo que se escapa de nuestras manos en ciertos momentos de nuestra vida.

Pero de repente, todo cambia. Pisas un nuevo país, en mi caso Colombia, un barrio concreto: San Francisco, unas niñas concretas, una realidad concreta, en ese momento todo cambia, aparece un NUDO, un fuerte nudo en la tripa, sientes que todo lo que pasaste e hiciste durante días, meses, años, fue lo más egoísta del mundo entero.

Me bastaron minutos para descubrir parte de la realidad social frente a la que se encuentran estas niñas, las cuales admiro ENORMEMENTE por la sonrisa y educación que les caracteriza a cada una de ellas a pesar del crudo entorno en el que viven. Pasan días sin comer, y los pasan porque es la vida que les ha tocado vivir, porque su madre está en la calle prostituyéndose o ganándose la vida como pueden, porque no tienen recursos, porque esa es su vida.

“Hoy no comí” en ese momento sientes una sensación de angustia. Primero, por la injusticia de un mundo extremadamente cruel y segundo por mi situación personal sintiendo que la decisión de no comer por “voluntad propia” fue algo lamentable.

 

No diré que Colombia es todo color, porque mentiría, muchas partes de este enorme país están completamente manchadas por el narcotráfico, trata de personas y delincuencia diaria. Pero hay algo, algo muy importante y que admiro cada día que salgo a la calle: cuanto menos tienen, más dan, irradian felicidad, FELICIDAD de la verdadera, de la no material, felicidad de menos es más. Se respira amor y se respira respeto.

Tengo la gran suerte de compartir esta experiencia con unas niñas maravillosas que a pesar de estar en el peor de los entornos y en la peor de la situaciones, SUEÑAN y tienen una educación admirable gracias al trabajo de muchas personas que están diariamente enseñándoles SUS DERECHOS y todo lo que pueden llegar a ser en la vida.

Este post va dedicado a todas ellas, a su lucha, sus ilusiones, sueños y ganas. Ójala esta luz y la sonrisa de cada una de estas niñas ayude a muchas personas a darse cuenta de lo importante, lo importante de VERDAD.

Como dice Ana Tijoux y nunca mejor dicho:

Porque tu luz cotidiana
Enciende la sonrisa que sale por la mañana
(Creo en ti)

Porque veo tu fuerza inexplicable
Esa justa dignidad inconmensurable
(Creo en ti)

Yo reafirmo que tu rabia proviene del dolor
Y tu lucha florece del amor
(Creo en ti)
Porque en ti, me veo yo
(Creo en ti)

 

 

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