“La satisfacción interior es en verdad lo más grande que podemos esperar” (B. Spinoza)

“La satisfacción interior es en verdad lo más grande que podemos esperar” (B. Spinoza)

Muchos de nosotros nos encontramos demasiado bajitos, altos, delgados, gordos… vemos una multitud de defectos que posiblemente los demás ni vean. Tener “defectos” físicos es algo totalmente normal, el problema viene cuando se convierten en el centro de insatisfacción personal.

IMAGINA tu cuerpo, la representación que aparece en tu cabeza será resultado de diferentes interacciones: cuerpo, psiquismo, entorno y persona. Pero, ¿de dónde proviene nuestra insatisfacción?

  • Nuestra percepción: la forma en que percibimos nuestro cuerpo, puede que no seamos objetivos con nosotros mismos.
  • Nuestra actitud: la ansiedad que nos produce la búsqueda de un cuerpo perfecto, preocupación constante por nuestra apariencia, la falta de satisfacción.
  • Nuestro comportamiento: cuando evitamos mostrar nuestra cuerpo por vergüenza, cuando nos comparamos con una amiga, con una influencer, con una famosa…

Y tú, ¿con cuál te identificas?

Cuando nos percibimos de forma diferente a la realidad exagerando defectos o kilos de más estamos experimentando una vivencia corporal NEGATIVA. Hoy os propongo comprobar hasta que punto nos valoramos o machacamos. Para ello, solo necesitaremos un folio, un bolígrafo, atención y ¡manos a la obra!

 

Tras rellenar el cuadro, permitamos expresar las emociones que sentimos cuando pensamos en todo esto, escríbamos por el otro lado del folio: ira, tristeza, rabia…

¡COMENCEMOS! ¡Llega la hora de cambiar! Ahora quiero que intentemos transformar ese lenguaje interior, esos insultos y palabras negativas que nos dedicamos y nos perturban.

Pulsemos el botón de “pausa”

Os propongo comenzar a educar nuestro cerebro y aprender a valorarnos.  Ahí va un ejemplo:

 

Debemos reconciliarnos con nuestro cuerpo, podemos probar a escribirle una carta, tratarlo como si fuera un amigo al cual queremos mucho, tenemos que aprender a cuidarlo internamente. Al igual que los amigos, el cuerpo se cuida de forma diaria, permitámonos hablarle y decirle cosas positivas.

Puede parecer absurdo, pero es una medicina de motivación total, levantarnos y decirnos: “hoy será un gran día”, “me quiero”, “puedo con todo”. Al cabo del tiempo acabas interiorizando tus palabras y comienzas el día de una forma totalmente diferente y una dosis de motivación extra.

Cuéntale esas actividades saludables que vas a hacer para cuidarlo, cuéntale que quieres alimentarte de forma sana pero responsable, dile que vas a entrenarlo para dejar claro que TU y solo TU llevas el control absoluto.

La mente al igual que el cuerpo, se entrena, es un trabajo diario.

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