Vida

Durante el tiempo que estuve inversa en la enfermedad era incapaz de ver el mundo que me rodeaba de forma real, TODO se convierte en un sin sentido. No eres capaz de disfrutar un abrazo, un viaje, un lugar, un libro, un amigo…la única preocupación que existe es “tú cuerpo” y “las calorías”. Sin darte cuenta estás dentro de un agujero negro, sientes que nadie lo comprende, sientes que no puedes salir de ahí. En ese agujero pasan los días, mejor dicho, pierdes los días y lo peor de todo es que no te das cuenta.

Todo ese tiempo ahí dentro, te destruye por dentro y por fuera, no hay sitio para la vida dentro de ese maldito agujero.

Hoy en día, he aprendido a valorar todo aquello que no me dejaba percibir la enfermedad, siento que perdí años  y vivencias de mi vida, pero puedes frenarlo. Conseguí empezar a salir del agujero creyendo en mí, queriéndome y sintiendo que podía. ¿Por qué? Porque vivimos en un mundo que nos ofrece miles de oportunidades y miles de cosas bonitas y debemos tomar consciencia de ello.

¿Realmente queremos pasar nuestros días pensando en que la comida es el eje central de nuestra vida?

Un café con un amigo, el abrazo de tus padres y hermanos, un concierto, una cena con gente que quieres, eso sí debería ser algo que valorar.

+ He aprendido a valorar todo lo que me rodea.

+He aprendido ha sentarme y sentirme MUY BIEN escuchando esa canción que tanto me gusta.

+He aprendido a viajar y disfrutar todas esas cosas nuevas que ven mis ojos.

Tenemos UNA vida y es MARAVILLOSA, y con esto no quiero decir que siempre salga todo bien, porque pocas veces estará todo bien. Debemos aprender a vivir con algunos problemas y lo más importante, debemos aprender a solucionarlos, equivocándonos, luchando y creyendo en nosotros mismos. Poco a poco debéis aprender a valoraros tanto exterior como interiormente, los problemas siempre tienen una solución o una vía de escape, además, a partir de ellos aprenderéis y creceréis como personas.

 

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:-)